Este parque privado tuvo muchos años acceso al público, prestando invaluables servicios a la formación de consciencia ambiental de la sociedad, además de representar un importante refugio para la flora y fauna silvestres, en una región, en donde el desarrollo industrial galopante genera constantes impactos ambientales. Constituyó el primer jardín botánico acuático de México y recopiló, a lo largo de su operación importantes conocimientos sobre propagación y mantenimiento de la flora nativa con valor ornamental, así como los vínculos entre la vegetación y fauna nativos. Tristemente a raíz de la pandemia cerró sus puertas al público definitivamente, perdiéndose de esta forma un gigante patrimonio ambiental del Norte de la Cuenta de México.
Categoría Paisaje 2008